Zenderos

Lenguaje Inclusivo ¿Porque me molesta?

Las primeras veces que escuche el lenguaje inclusivo o incluyente me pareció algo chistoso y ridículo, y poco a poco cada vez que lo escuchaba o leía me iba generando molestia, pasando de lo ridículo-chistoso a lo ridículo-molesto, pero ¿porque me molestaba?

¿Es porque están alterando nuestro hermoso lenguaje? Pues sí, pero yo que me la paso diciendo que todo es una construcción social (para más placer) pues no debería importarme y es que todo en esta vida está siempre en constante cambio. Nos cuesta mucho aceptar que en algún momento todo lo que amamos y consideramos que es bello, importante y de nuestra propiedad va a dejar de serlo y pasara a ser otra cosa, incluido el lenguaje.

¿Sera porque un grupo de feministas y maricas me quieren imponer el cómo debo hablar? pues para empezar no me lo están imponiendo, solo están haciendo notar que muchas de nuestras formas de expresarnos están más orientadas hacia lo masculino.

¿Sera que hay un macho conservador dentro de mí? Y el que me lo hagan notar me molesta. Por lo general el que nos hagan notar que nos equivocamos produce molestia, enojo y el primer error que cometemos cuando esto ocurre es querer cambiar la situación con una reacción de enojo o burla hacia lo que nos lo están provocando, esta es la principal razón de los conflictos, violencia y guerras en nuestra sociedad.

Pocas son las personas que cuando perciben un enojo, se preguntan a sí mismos ¿Por qué me estoy enojando?, esa pequeña pero importante pregunta nos abre espacio al diálogo interno que nos puede incluso salvar la vida en determinadas situaciones.

Aunque al final no me quedo muy claro la razón de mi enojo, si me hizo cuestionar y pensar varias cosas, ¿El lenguaje inclusivo me afecta física o mentalmente? Pues no, entonces mi enojo viene de alguna programación más superficial y externa, es decir una construcción social y dado que todo es impermanente, ¿Cuál es el sentido de enojarse por algo que invariablemente va a cambiar?

«Todo lo que nos molesta de los demás, es un reflejo de nosotros mismos» Buda