Meditación Zentimientos

Un viaje al interior de mi mente

 

La meditación es una de las bases del budismo para alcanzar la iluminación. Me choca un poco el término «iluminación», se me hace bastante presuntuoso y rimbombante, a lo que se refería Buda era el aprender a calmar la mente y ver la cosas como son, no como nosotros queremos que sean. Yo me fui acercando a esta práctica poco a poco. Trate varias técnicas, pero ninguna realmente sentí que me funcionara, pero el problema no era la técnica si no mi falta de disciplina y mi aversión al sufrimiento. Un día navegando en Internet leí sobre unos retiros de diez días de silencio, (Vipassana). De inicio me pareció algo extremo y es que de entrada  lo primero que viene a la mente de la mayoría es: ¡YO NO PODRÍA!, pero mi curiosidad fue más fuerte y me propuse probarlo algún día, ¿tal vez eso era lo que necesitaba? tuvieron que pasar tres años y varios intentos para poder ir a uno, si hubiera sabido el profundo cambio que iba a tener en mí, tal vez no hubiera esperado tanto tiempo, pero creo que las cosas llegan cuando uno se encuentra listo.
A un retiro de silencio se va a aprender PACIENCIA, virtud que cada día se pierde más, ya que el mundo actual nos ha acostumbrado a que todo se nos dé en el menor tiempo posible gracias a la tecnología. Para poder asistir a alguno de estos retiros tuve que demostrar que tenía paciencia e interés y es que el proceso de registro implica ciertos pasos que hay que realizar con mucha anticipación, porque demanda es muy alta y los centros trabajan a base de donativos, todos son bienvenidos y a nadie se le exige una cantidad mínima para asistir, solo hay que contestar una solicitud muy amplia donde se hace énfasis en que para tomarlo no debes estar bajo algún tratamiento psiquiátrico. Esto es de vital importancia, porque el esfuerzo físico y mental al que estarás expuesto podría ser demasiado para una persona con alguna enfermedad mental, por lo tanto ESTA CONTRAINDICADO PARA PERSONAS CON ALGÚN TRASTORNO PSIQUIÁTRICO.
En mi caso tarde un año y cuatro intentos en poder tomarlo. El primer problema que se nos presenta es designar 10 días de nuestra vida a hacer «nada», cuando el promedio de vacaciones de una persona no pasa de las tres semanas al año, pues la gente prefiere usar esos días para «relajarse», pero la realidad es que la mayoría entra a otro ciclo de estrés pero en un lugar bonito.
Fue hasta que empecé a trabajar por mi cuenta que tuve la libertad de tomar 10 días para ir a este retiro. Fue a finales del 2016 que mande mi primera solicitud para tomarlo en marzo del 2017, pero un mes antes tenía que enviar un correo confirmando mi asistencia, cosa que olvide hacer ya que no puse ningún recordatorio en mi teléfono o agenda y mi lugar fue dado a otra persona en lista de espera. Volví a aplicar en febrero por segunda vez para el siguiente retiro disponible que sería a finales de mayo, sin embargo, tuve que cancelarlo nuevamente, porque justo en esas fechas tenía que hacer unos trámites importantes para mi titulación y ya no podía posponer más ese asunto. Apliqué nuevamente para julio el cual se iba a realizar en la ciudad de Oaxaca, en un convento ubicado en el centro de la ciudad, pero el lugar no me convencía tanto y  coincidió que esas fechas había problemas con los maestros y estuvo la ciudad bloqueada por varias semanas, así que llegar en transporte público era algo complicado, decidí cancelar nuevamente, parecía que nunca iba a poder tomarlo. Volví a aplicar para una nueva fecha a mediados de noviembre. Sin mucha expectativa espere a que llegara el día, pero no iba a ser tan sencillo, octubre fue un mes muy malo para mí económicamente, casi no tuve pacientes y me sentía muy presionado para buscar un trabajo estable y dejar la vida de freelance, pero si lo hacía, difícilmente podría tomar el retiro, así que tuve que pedirle ayuda a mis padres para que poder pagar la renta de ese mes, afortunadamente unos días antes de irme al retiro salió un negocio que me iba a dar dinero durante varios meses a partir de diciembre y ya me pude ir más tranquilo, pero en ese momento solo tenía $1000 pesos (50 dolares aproximadamente), la mitad del dinero lo use para dárselos a la chica que nos iba a llevar y traer, la otra parte lo dejé como donativo en el lugar. Después de un año de estar intentando poder tomar este retiro finalmente lo iba a lograr, pero la paciencia que requerí para hacerlo, solo era una pequeña prueba de lo que se venía…