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Los Samskaras

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Los samskaras son las huellas, impresiones sutiles de nuestras acciones pasadas. Cuando realizamos tal acción, se deposita una huella o impresión sutil en nuestro campo mental. Y es de esa manera que vamos conformando nuestra realidad. Lo psicología moderna los llama improntas u esquemas y son esos programas que están implantados en nuestra psique que hace que nuestra vida se vuelva un infierno o un paraíso. Pero estas no solo se encuentran como programas en nuestra mente, sino que se reflejan en nuestro cuerpo de diversas maneras, generalmente como tensiones que derivan en enfermedades.

La manera más efectiva de trabajar los samskaras es conectarte con tu cuerpo, cualquier disciplina, técnica, proceso, que haga que tu mente se enfoque en las sensaciones y emociones del mismo, te ayudara a trabajar con los samskaras. Por ejemplo: la meditación (en especial la Vipasanna), el tai chi, las artes marciales, la danza, el teatro, el yoga por mencionar algunos, son herramientas que te conectaran con tu cuerpo para revelarte y hacerte consciente de todos esos programas que te están limitando en la vida.

Los Samskaras para los budistas son aquellas cosas (disposiciones condicionadas) que nuestra mente ha generado a lo largo de todas nuestras vidas (no solo la actual). Es decir todo aquello que nos genera enojo y aversión así como deseo y avidez. La psicología budista busca liberar a la mente de los Samskaras para liberarnos del sufrimiento en vida (y no en un hipotético cielo al morir), aquel que se ha liberado de todos sus Samskaras de todas sus vidas, alcanzará la iluminación.

Don Samskaras

Don Samskaras fue el apodo que le puse a un hombre con quien compartí un retiro de silencio a principios del 2019. Recuerdo que me llamo la atención la primera vez que lo vi, era un hombre de unos 60 años aproximadamente, alto, moreno y con cierto sobrepeso, llego acompañado de una mujer y hombre de la misma edad. A este tipo de retiros, el público asistente promedio  son hombres y mujeres de un estrato económico de medio a alto de zonas urbanas. Pero este hombre y sus acompañantes no entraban en esta categoría, era evidente que venían de una población rural. A medida que pasaban los días se notaba mas el sufrimiento por el que estaba pasando este hombre, sus amigos renunciaron el cuarto día, pero el continuo.

Centro Dhamma Makaranda

En la sala de meditación uno puede usar los cojines que quieras para estar más cómodo mientras meditas, los hay suficientes y también hay sillas en caso de que tengas problemas de espalda, este hombre tenía un trono lleno de cojines alrededor de su silla. A medida que pasa el tiempo te vas dando cuenta que esos cojines representan tus apegos y él era el Rey de los cojines, recuerdo muy bien en una meditación alrededor del sexto día, el hombre tuvo su punto de quiebre, su sufrimiento y desesperación se escuchaba y sentía por toda la sala, entraba y salía cambiando cojines, se cambiaba de posición, y aunque en esa meditación podía irse a su habitación, el hombre no se rindio.

El décimo día cuando a uno le es permitido hablar, se desata una tormenta de emociones y júbilo maravilloso entre todos los asistentes, algunos cantan, otros lloran, las mujeres en general son las que más lo hacen, pero sigue sin estar permitido el contacto físico, es un día maravilloso.

Ese día, todos los hombres fuimos a felicitar a Don Samskaras por haberlo logrado y a conocer su historia.

Resulta que a este hombre provenía de un pueblo de Veracruz y vivia aquejado por tres enfermedades hipertensión, diabetes y dolor de nervio ciático (los tres males del mexicano promedio) esto le impedía caminar sin sentir dolor y ningún doctor le había podido quitar o controlar la molestia. Un día alguien le recomendó estos retiros, él ya había probado de todo y en un acto de desesperación se animó a ir, pero convenció a dos amigos de que  lo acompañarán, cuando les comunico está decisión a sus familiares, sus hijos se rieron de él y le apostaron a que no lo lograría dado su mal carácter. Eso de alguna manera pico su orgullo y fue algo que lo retuvo allí.

Después del quiebre del sexto día sus dolores de ciática empezaron a desaparecer y los últimos días ya podía caminar sin dolor, el último día era un hombre transformado, como todos los que estábamos allí, pero el sin duda se llevó las palmas y la admiración de todos, había desterrado de su mente a base de Vipassana un sufrimiento y unos Samskaras monumentales y se prometió regresar con su hijo el cual decía que también necesitaba pasar por ese proceso.

Algunos le apodaron también el León enjaulado, porque en las horas de descanso, los últimos días se la pasaba caminando pegado a los límites permitidos alrededor del centro en una especie de trance, como un León enjaulado. Esta historia me enseño que cualquier persona con la capacidad de levantarse en la mañana y tomar decisiones puede generar un cambio positivo en su vida, solo necesitamos tomar las herramientas adecuadas y buscar el estímulo y motivación que nos ayude a trabajar con ellas.

Y tú ¿De qué manera estas trabajando tus Samskaras negativos?

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